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Homo Sapiens Heidelbergensis



HOMO SAPIENS HEIDELBERGENSIS

Tenemos evidencias de continuidad antropológica después del antecessor, estas las encontramos con claridad en Atapuerca, pero también en más lugares. Las fechas después del Antecessor están en 0.7 m.a. y 0.2 m.a. se consolidan los lazos de sociabilidad y solidaridad que permiten la ocupación de distintos ecosistemas, por lo tanto vamos a ver una continuidad en estos grupos humanos, ¿pero quienes son?.
Son llamados Homo Heidelbergensis, descendientes del homo Antecessor, es una línea neardentalensis que queda extinguida. El heidelbergensis, el Antecessor y el neanderthal comparten tres características comunes:
- El borde de la escama temporal que es alto y netamente arqueado.
- El canal incisivo del maxilar se sitúa en una posición anterior y es casi vertical.
- Prominencia de la nariz.

Existen muchos registros humanos de heidelbergensis en Europa, en la sima de los huesos (Atapuerca) encontramos los restos más importantes de Europa, pero en la península tenemos más restos, el clima de la época es suave, con matizaciones en épocas de glaciares e interglaciales, esta variación de clima ha generado depósitos fluviales en forma de terrazas escalonadas y terrazas marinas, es en esta época cuando asistimos a la creación del modo II o achelense, surge una nueva industria y junto a ella tenemos una generalización del uso del fuego, en la península Ibérica esta nueva industria coincide con el interglaciar Gunz – Mindel, también hubo un achelense primitivo en el glaciar Mindel y parte del interglaciar Mindel- Riss, tenemos otro achelense evolucionado, otro superior y otro final, estos últimos vivieron en la glaciación Riss y el interglaciar Riss- Würm, otros autores proponen la existencia solo de un achelense antiguo y otro pleno. En los estudios de las terrazas del Guadalquivir se identifican 16 terrazas para el pleistoceno, se habla de un achelense autóctono en el valle del Guadalquivir, parece ser que tenemos una línea que evolucionó de manera autóctona y otra que vino de África, aunque tengamos el modo II, también se sigue utilizando el modo I.
Los descubrimientos más importantes del mundo los encontramos en la Sima de los Huesos, entre ellos tenemos un parietal, luego otro, más tarde un torus frontal caído sobre ellos, un temporal acá y otro allá y un occipital justo debajo, el Cráneo 5: Miguelón. La mandíbula de este cráneo apareció, casi intacta, apenas a unos centímetros de donde había estado el cráneo, y al limpiar los temporales aparecieron martillo, un yunque y un estribo. El tercer cráneo que apareció, el Cráneo número 6, era de un niño de apenas catorce años. Pero también aparecen restos en el país Vasco y en la cuenca del Ebro encontramos una serie rica en bifaces y hendedores de cuarzita y tienen mucha importancia su enmarque faunístico, estratigráfico y cultural.
El modo II tiene como materiales fundamentales bifaces o hachas de mano perfectas que son considerados como la primera muestra de arte de la historia, entre ellos tenemos el bifaz excalibur de cuarzita roja, en el modo II también tenemos hendedores y triedros y junto a ellos encontramos lascas que a veces son retocadas y utilizadas para cortar, también tenemos yacimientos en Galicia y la cornisa Cantábrica en proceso de estudio. En la Meseta sur , en Porcuna y Pinedo tenemos materiales que documentan la existencia de un achelense antiguo y con explotaciones de graveras, gracias a los trabajos interdisciplinares en la cuenca del Duero y el Tajo al igual que en sus afluentes se han encontrado buenos yacimientos de achelense, también en el sur de la Meseta. En todos estos yacimientos es muy utilizada la cuarzita, en el valle del Manzanares para fabricar los utensilios se utiliza el sílex de gran calidad, en las terrazas del Jarama y del Manzanares tenemos muchas localizaciones con evidencias de cazaderos y otros yacimientos con estratigrafías muy claras como los yacimientos de Aridos y Arganda, también tenemos muestras en el valle del Ebro, en la Rioja alta realizados con sílex que aparece junto a otras técnicas modernas más modernas también realizadas en sílex y cuarzita, estas últimas localizaciones estaban en supuesto contacto con los habitantes de Atapuerca y con la Meseta a través de los ríos. En Cataluña tenemos las terrazas del Ter en contacto con el yacimiento del Puig d´en roca, Can del Duc Torrella ,Can del Duc villa, Petra petri, mollet I y otros lugares en la zona de la selva de Gerona, se ha comprobado que estos yacimientos al aire libre tienen conexión con las zonas del litoral y de los ríos y con los yacimientos de Rosellón. En la costa Mediterránea al sur del Ebro tenemos Can D´en Borras, en Valencia la cueva de Bulomar con registros importantes. En Portugal se ha realizado un avance en las investigaciones y se han localizado lugares con el achelense superior unido a fauna y restos humanos. En Murcia tenemos el yacimiento de Cabeza Gordo, en Castellón tenemos Tossal de la font, en el país vasco la cueva de Lezetxki.

Modos de vida: economía y sociedad
Economía:
Sabemos por los restos humanos encontrados que su dieta era omnívora, tanto el antecessor como el heidelbergensis ingerían un 80% de vegetales, raíces, bulbos, semillas y frutos. Se pasaban gran parte de su vida recolectando, complementan su dieta con el carroñeo y la caza, en Atapuerca tenemos evidencias de caza en GD (gran Dolina) 10 y en la TF (trinchera ferrocarril), los animales consumidos en su gran mayoría también eran herbívoros, aunque también tenemos algún carnívoro. Los restos de heidelbergensis encontrados en Europa nos demuestran que eran caníbales, en la P.I. no tenemos evidencias de ello aún. Consumen grandes animales que son troceados antes de transportarlos a las cuevas, los heidelbergensis ocupan toda la zona de la sierra de Atapuerca, tienen asentamientos en cuevas y al aire libre, estos últimos nos dejan poca información, en TD 10 tenemos patrones incipientes de sedentarización, hablamos de grupos muy estructurados. Por primera vez vemos patrones de sedentarización que pertenecen a sociedades complejas con una estructuración complicada, esta organización implica un alto control del territorio que esta relacionado con el nivel neuronal, en los campamentos comen la carne y los vegetales, también usas cavidades que funcionan como si fueran una trampa, son cavidades naturales para cazar animales sin mucho esfuerzo.
Producción lítica:
Utilizan materias primas como el sílex neógeno, la cuarzita, arenisca y raramente el cuarzo. Fabrican los útiles en otro lugar, para luego ser llevados al campamento, este es el motivo de que encontremos pocas materias primas en los campamentos. Carbonell nos dice que los artefactos del modo II utilizan bases naturales de primera generación de explotación, por lo tanto hay campamentos de más larga duración y lugares de desplazamiento de corta duración donde se fabrican los útiles, en ellos encontramos bases positivas que han sido configuradas, los artefactos fabricados son bifaces, hendedores y triedros. Los que fabrican los bifaces principalmente son diestros, en algunos niveles encontramos también lascas retocadas en forma de punta, raederas o denticuladas, pero también las tenemos no retocadas. Estos artefactos eran utilizados para descuartizar y descarnar a los animales, trabajar las pieles y cortar vegetales. En los yacimientos de Torralba (Soria) se han encontrado asociaciones de forma con utillaje lítico y utillaje de madera. Cazan grandes herbívoros como elefantes, rinocerontes, caballos, bóvidos y ciervos, etc. en Ambrona (Soria) esta situado el yacimiento a orillas del lago y también encontramos registros de elefantes e industria lítica asociada. En Aridos (terrazas del Jarama) es considerado uno de los yacimientos más importantes de la península, vemos tres suelos de ocupación y aprovechamiento de elefantes junto a los que han aparecido bóvidos y otros animales mamíferos de diferente talla que estan asociados con bifaces y lascas, Aridos ha ofrecido uno de los mayores registros faunístico de toda la península. En Andalucía hay interesante información en la cuenca del Guadalquivir, Sevilla y Carmona y en el Guadalete, Cádiz y Huelva. En los campamentos encontramos estructura y áreas de actuación que confirman como la banda se distribuye en un espacio doméstico, se localizan lugares de actividades de producción para el consumo y reproducción biológica, social e ideológica y se advierten evidencias de división del trabajo. En estos momentos se va a conocer el fuego producido, eso debió significar un avance tecnológico, procesan alimentos y transforman y manipulan materias primas, además les proporciona luz y calor, así el fuego es un factor de cohesión social e identidad de grupo, alrededor del fuego se repartirá el trabajo, todo esto nos habla de una organización compleja.
Organización social:
En la Sima de los huesos han rescatado a tres metros de profundidad un foso con muchos animales y vestigios humanos, tenemos restos con claridad de 32 individuos. En toda la zona no hay restos de industria lítica acompañando a los muertos, solo se encontró un bifaz (Excalibur), esto puede ser el más antiguo testimonio de un enterramiento funerario y por lo tanto simbólico. Estos cuerpos habían sido tirados a la Sima de los huesos y los animales cían al olor de los cuerpos, (otra hipótesis sería una catástrofe natural) en esta Sima el animal más repetido es el oso, esto ha permitido estudiar la evolución de estos animales.
Fisonomía y Paleopatología:
Existe un gran polimorfismo sexual en la Sima de los huesos, estudios realizados nos dicen que presentan el mismo dimorfismo sexual que los humanos actuales. Una de las características más llamativas del postcraneal de la Sima es el grosor de su corteza. Los huesos largos están compuestos de capas, una externa llamada cortical, maciza, una interna llamada trabécula y el canal medular en el centro. La trabécula es una malla de barras óseas muy finas conectadas entre sí en forma de red tridimensional. Nuestros huesos tienen una cortical muy fina, de unos milímetros de espesor en los huesos más resistentes. En los de Atapuerca, la cortical ocupa casi toda la sección del hueso. Eran vigas gruesas y resistentes, a tono con su recia musculatura. La estatura media de los varones superaba el 1,75 metros, y la de las mujeres rondaba el 1,70, similar a las poblaciones actuales, aunque algunos individuos podían llegar a 1,80 metros y superar los 90 kilos de peso. Su forma de andar era idéntica a la actual: los homínidos llevaban ya 4 millones de años perfeccionándola. En cuanto a la forma de los huesos, tienen una mezcla de caracteres antiguos y modernos. En algunos se parecen a sus descendientes los Neandertales, lo que ha permitido entender mejor a esta población. La forma de los huesos del brazo, por ejemplo, es similar, y también aparece el parentesco en determinadas características de la cadera con el neanderthal, las diferencias entre la pelvis femenina y masculina tienen las mismas diferencias que las actuales, pero las pelvis femeninas son más grandes como la pelvis encontrada llamada Elvis, gracias a ella sabemos que podían dar a luz sin grandes complicaciones, en cuanto a su fisiología y mecánica del parto es similar a la actual.

El estudio detallado de los huesos puede decirnos mucho sobre el modo de vida de nuestros antepasados. Por ejemplo, sabemos que los habitantes de la Sierra de Atapuerca no eran zurdos. Usaban mucho sus dientes anteriores como herramienta, casi como una tercera mano. El desgaste era enorme, hasta tal punto que en la treintena ya habían desgastado la corona. Probablemente utilizaban sus quijadas para sujetar cosas, así como para comer vegetales sin cocinar. Esto suponía una dura carga sobre la articulación de la mandíbula, lo que podría explicar el que casi todos los individuos de la Sima tengan señales de artrosis temporomandibular, una enfermedad asociada al fuerte desgaste de los dientes. Los dientes nos hablan también de épocas de escasez de alimentos o enfermedad: casi un tercio de los individuos de la Sima pasaron por momentos de estrés por malnutrición o enfermedad. En muchos casos esto ocurría hacia los tres o cuatro años, que corresponde con el destete. Usaban palillos para limpiarse los dientes tras las comidas, palillos que dejaron surcos entre las muelas. En cambio, no hay una sola caries en los dientes de la Sima. Pero hay cosas más graves: el Cráneo 5 es una de las más antiguas evidencias de muerte por septicemia, o infección generalizada, que comenzó en los dientes y se extendió hasta casi la órbita del ojo. Además el cráneo 5 tiene hasta trece impactos en la cabeza, recibidos a lo largo de su vida. Llama la atención el número; aunque las señales de golpes abundan, el cráneo 4 (varón) tiene tres, mientras que en otros ejemplares aparecen tres o cuatro. El Cráneo 4, por su parte, es el sordo más antiguo conocido. Los conductos auditivos de Agamenón están casi cegados por un crecimiento anómalo de hueso en su interior. Este tipo de crecimiento fuera de lo normal es común en casos de infecciones graves del oído; probablemente, una persistente otitis dejó sordo a aquel individuo. En general aquellos pobladores pleistocenos gozaban de un nivel de salud alto. No se conservan fracturas o evidencias de grandes traumatismos en brazos o piernas, y tampoco de graves enfermedades. Dejando aparte los golpes y las infecciones, que se cobraron su tributo. En la Sima de los Huesos hay 32 individuos, de los cuales 9 eran mujeres y 9 varones, de 14 es imposible conocer el sexo. Por edades hay 4 niños menores de 13 años y 11 adolescentes de entre 13 y 17 años, la edad más representada en el yacimiento. No hay niños por debajo de los tres años, y sólo 3 personas (una mujer y dos sin sexo conocido) tenían más de 30 años cuando murieron. Casi la mitad (15 individuos) estaban por debajo de los 18 años, existía una gran mortalidad infantil y la esperanza de vida era limitada.
Todo lo anteriormente citado corresponde con los estudios realizados en Atapuerca, por lo tanto es orientativo y no general.

Estas formaciones sociales asentaron sus modos de vida en sólidas relaciones y modelos de reciprocidad, debieron contar con un aprovisionamiento colectivo de productos obtenidos por la caza, esto llevaba al reparto y distribución de los alimentos entre los miembros del grupo, respetarían una jerarquía natural pero no artificial.

Fuente:
Universidad de Sevilla



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