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La Sociedad del Antiguo Egipto

La estructura social básica será la familia nuclear (matrimonio e hijos), diferente al mundo grecorromano donde la familia se amplia al segundo y tercer grado de consanguinidad, tíos, primos, etc. los hijos permanecían con los padres hasta que se casaban, en el caso de los varones algunos dejaban la casa para irse a vivir con otros jóvenes de su edad y lo normal era que no se casara hasta que pudiera mantener un hogar, aunque algunas parejas vivían con los padres. Algunos de estos hogares se podían ampliar por la costumbre de acoger a las viudas, divorciadas o solteras, como vemos existía el divorcio, estas mujeres acogidas formaban parte de la familia con los mismos derecho.
La mujer egipcia tiene más derechos que la del mundo antiguo grecorromano, aunque sus derechos eran inferiores a los del hombre, una prueba de ello es que tenemos documentado hasta 5 reinas egipcias.
No sabemos realmente como se elegía o conocía  a la pareja amada, en algunos textos al hombre se le aconseja que forme una familia con rapidez mientras que aún sea joven y vigoroso, otros textos nos hablan de los 20 años, otros varían sobre cual sería la edad idónea para formar la familia, lo que si sabemos es que la mujer se casaba a edad más temprana que el varón con unos 14 o 15 años que coincide con la pubertad.  Las escrituras egipcias de tipo sapiencial, (son un género didáctico y contienen máximas o enseñanzas para garantizar la buena educación y principios para vivir bien), nos hablan de que es mejor que un padre elija para su hija un marido sabio antes que a uno rico, estos matrimonios podían ser acordados por los padres, pero en general no estaban obligados a casarse con la persona que no querían. Las mujeres egipcias no estaban confinadas en la casa, en  las pinturas de los templos y tumbas vemos a las mujeres acompañando a los maridos en sus trabajos y nos muestran a la pareja saliendo juntos. No existen evidencias de que la virginidad fuera una exigencia para la mujer, como ya sabemos existía el divorcio y no estaba mal visto emparejarse con una divorciada. En el Imperio Nuevo tenemos constancia de que algunas mujeres visitaban el templo de la diosa Hathor (fecundidad, amor, entre otros) para pedir un marido bueno y viril, además se realizaban consultas a los oráculos sobre este tipo de temas.
En el mundo grecorromano se censuraba el incesto de los egipcios, pero el hecho es que este incesto no se realizaba entre hermanos, solo en la familia real encontramos este tipo de incesto por razones políticas y religiosas, el incesto entre primos si podía ser más frecuente entre los egipcios, pero esto ayudaba a que el patrimonio familiar no se perdiera con los descendientes, aunque no les asustaba este tipo de incestos tampoco era lo cotidiano. No existía una obligación legal de registrar el matrimonio y tampoco tenemos constancia de que se realizara algún tipo de rito o ceremonia, quizás alguna oración a la diosa Hathor para bendecir la unión y que les conceda hijos, es un acto privado, depende de la voluntad de los cónyuges y no interviene el Estado, la mujer traslada sus bienes a casa del marido y en caso de divorcio los recupera, es frecuente que la familia de la mujer pagara una dote al esposo como garantía del mantenimiento de la mujer de por vida, en caso de divorcio esta dote también es recuperable. Ciertos acuerdos estipulan que el hombre podría recibir castigo si maltrataba a su esposa, pero para que la mujer pudiera hacer valer este derecho tenía que tener el apoyo de su familia y de la opinión pública. tenemos que tener en cuenta que los matrimonios también se podían realizar para subir en la escala social.
En las instrucciones de Ptahhotep (género sapiencial, obra  compuesta de máximas que ilustran virtudes básicas, como moderación, sinceridad y bondad, que deben regir las relaciones humanas y describen a la persona ideal como un administrador justo, son 40 reglas de la buena educación para enseñar a su hijo y que este pueda sustituirle en la función de Visir del Faraón Isesi V dinastía), nos dice que el marido debe tener a su mujer bien alimentada, perfumada, vestida y que la ame, pero que no le de demasiado poder, otros textos aconsejan al marido dejar que la mujer lleve la casa, en las familias opulentas a estas mujeres se las llama señoras de la casa, en estas familias opulentas la mujer cuenta con la ayuda de los sirvientes e incluso se encarga de controlar todo lo referente al mantenimiento de la casa y de comerciar con los excedentes de la casa sin afán de lucro, pero si para mejorar su situación, las mujeres comerciantes las tenemos reflejadas en las pinturas conservadas ofreciendo sus mercancías cerca del río, en el Imperio Nuevo son frecuentes los esclavos de origen asiático para el servicio. En torno al –1100 tenemos un documento de un escriba que nos habla de su esposa recién fallecida, en ella elogia el duro trabajo realizado por su mujer como supervisora de la casa y las tierras, esto nos demuestra que el trabajo de la mujer era muy apreciado en la sociedad egipcia. Se admitía la poligamia, pero la monogamia era la norma, la mujer no tenía obligación de tolerar la poligamia y podía ser un motivo de divorcio, las obligaciones financieras eran un obstáculo para mantener a una segunda esposa, por eso sobre todo se dará en familias ricas, aunque en algunos casos se tenían concubinas que no tenían los mismos derechos legales ni financieros que las esposas, la posición social de la concubina era inferior a la de las esposa, al igual que la segunda esposa era inferior a la primera, una práctica común en el Imperio Nuevo fue cohabitar con las esclavas, los hijos nacidos de estas relaciones pertenecían al señor. Por otra parte podía ser un buen negocio contraer matrimonio con una divorciada o una viuda cuando estas eran solventes, como habíamos dicho no existía ningún tipo de complejo al casarse con una viuda o divorciada. Entre las causas del divorcio tenemos literalmente el llegar a odiarse, querer a otra persona y la ausencia de hijos, la fertilidad era muy importante en Egipto, en otro texto de enseñanzas o máximas de época tolemaica  se nos dice que no es una razón para divorciarse el no tener hijos, puesto que existe la adopción legal, la mujer criara a los hijos que el marido tenía con las esclavas o sirvientas, la custodia de los niños la tiene el marido, a no ser que estos sean muy pequeños.
Tanto por razones éticas como financieras el adulterio de la mujer era considerado un crimen sexual, el hombre tenía que estar seguro de que los hijos que mantenía eran suyos, normalmente el castigo era una censura pública y el castigo de golpes, aunque algunos textos nos dicen que el marido se puede tomar la justicia por su mano, también nos dicen que el hombre no debe gastarse el dinero en prostitutas, las prostitutas parece que nacen con el sistema monetario, estos textos son de época tardía y no sabemos si anterior a ellos existió la prostitución, los textos también desaprueban que el hombre se emborrache en las tabernas y muestren malos modales por las calles, puede ser que esto pueda ofender a los dioses. La homosexualidad era motivo de burla, sobre todo hacia el amante pasivo, el dios Seth estaba vinculado a la bisexualidad, y casi siempre que ejercía este papel salía humillado, en general no gustaba demasiado al igual que la castidad, ya que ambas conducían a la infertilidad, en el libro de los muertos se nos dice que la homosexualidad y el adulterio son comparables a practicar el sexo en un recinto santo, aunque puede ser que hablara de pedofilia.
El primer propósito del matrimonio era la procreación, los hijos eran muy valorados por los campesinos sobre todo para trabajar en el campo y también se precisaba del hijo para realizar los ritos por su alma, era muy corriente que los hijos retomaran el oficio del padre y las hijas podían incrementar el patrimonio familiar y fomentar alianzas a través del matrimonio, la infertilidad era motivo de desgracia vergonzosa, tenemos al respecto el testimonio de un egipcio del Imperio Nuevo que se lamenta ante un escriba de ser un hombre incompleto que no es capaz de dejar embarazada a su mujer, existen abundantes amuletos y hechizos relacionados con la infertilidad, a veces se recurría a hierbas y desde el Imperio Nuevo se dormía en los templos para obtener el favor de los dioses.
Los alumbramientos eran peligrosos tanto para el niño como para la madre, ya que los medios y la higiene eran bastante precarios, existía por tanto mucha mortandad infantil, los niños eran enterrados bajo la casa, posiblemente por si algún dios o genio benéfico podía devolverlo a la vida. Para aumentar la protección mágica en los partos, la mujer era aislada en una especie de cobertizo, la madre y el hijo permanecían allí durante dos semanas para purificarse, ya que el alumbramiento al igual que la menstruación eran considerados impuros, había que realizar unos ritos de purificación para volver a la normalidad. Los textos nos hablan de la existencia de la  planificación familiar, se habla de remedios para la fertilidad, de anticonceptivos para evitar el embarazo, el aborto no es esta bien visto, esta religiosamente asociado a Seth, a la maldad, algunos textos nos hablan del infanticidio como una de las consecuencias del hambre.
Los cuidados del niño en los primeros años de su vida dependía de la madre o de las niñeras si se lo podían permitir, con el padre tendrá poco contacto, en la escuela primaria  la madre sigue alimentándolo y cuidándolo, en el papiro Insinger se nos cuenta que era la madre la que moldeaba el carácter del infante y lo iniciaba en la religión, de ahí que los lazos maternos sean muy fuertes en la cultura egipcia, en los frisos de las tumbas encontramos al hombre flanqueado a un lado por la madre y al otro por la mujer, algunos textos didácticos nos dicen que nos apoyemos más en las madres que en las esposas. Sobre las niñas tenemos menos información, no sabemos realmente a la edad se que se pasaba a ser adulta, aunque puede ser con la primera menstruación, esta era acogida con alegría en la familia, tampoco sabemos si existía algún rito que marcara este paso, en general la sociedad egipcia parece carecer de estos tipos de ritos, excepto el del transito al más allá, si existían otros debían de ser privados ya que no tenemos constancia de ellos.
Los autores clásicos grecorromanos nos cuentan que los autores de la circuncisión fueron los egipcios, tanto para la masculina como para la femenina, aunque puede ser que provenga de otras culturas, la masculina la tenemos documentada en escenas de tumbas del Reino Antiguo  y era un requisito para servir en los templos, pero esta no fue siempre practicada ya que los gobernantes tienen funciones religiosas y algunos no están circuncidados, en cuanto a la femenina no la tenemos probada ni documentada.
Sobre la educación de los jóvenes sabemos poco, la mayoria aprendía el oficio de su padre trabajando con ellos desde edades tempranas y las hijas con las mujeres aprendiendo las tareas domesticas. El analfabetismo era lo corriente entre la sociedad campesina, por esa razón el escriba era muy bien considerado y tenía muchas posibilidades de progresar en la vida, existían escuelas de escribas vinculados al templo, al palacio, incluso existían algunas escuelas privadas, en el Imperio Nuevo los hijos de los altos cargos de la administración eran seleccionados para ser educados con el príncipe heredero en el kap, (institución elitista), ellos serán los futuros gobernantes del Estado, como vemos existía una discriminación con el resto de la población.
La educación estaba orientada a una carrera profesional, en estas escuelas de escribas se aspira a formar administradores para que sirvan al gobierno, se les enseña matemáticas aplicadas, lectura y escritura de los tres sistemas, jeroglífico, hierático y demótico y también se les enseña las tradiciones literarias, cosmogónicas, etc. ya que estas sociedades antiguas dan mucha importancia a las tradiciones. Los pupilos aprenden copiando sobre todo textos bajo una estricta disciplina donde no faltaba el castigo de golpes, se les animaba a trabajar duro con la promesa de alcanzar las ventajas materiales que tendrían con esfuerzo y una buena educación, se les promete una buena casa en el campo (esto es como una finca actual, es la aspiración de todo egipcio, con graneros, tierras de cultivo, animales, etc.), sirvientes, perfumes y una buena tumba que sabemos que es fundamental para el egipcio, todo esto se podía conseguir con el estudio, las ramas más exotéricas como la magia, medicina o teología se estudiaban en los templos o por tradición oral dentro de la misma familia.
Obligaciones familiares: la literatura de máximas, enseñanzas o instrucciones, nos dicen la forma con la cual un padre debe aconsejar a su hijo para que sea un buen ciudadano y padre de familia, se recomienda al hijo ser amable, prudente y respetuoso, debe cuidar de los menores y de sus padres a la vejez, así como ocuparse de su enterramiento y de los ritos para preservar su memoria, si la conducta del hijo no es satisfactoria el padre lo podía desheredar. En las instrucciones de Ptahhotep se nos avisa de que la avaricia es fatal para la familia, tampoco era bueno que los parientes se pusieran pleitos por las propiedades, aunque esto era bastante corriente.
Las expectativas de vida en la sociedad egipcia eran muy elevadas, existen casos documentados de personas que llegaron a los 100 años, en muchas tumbas vemos edades de 70 y 80 años, la madurez de alcanza a los 40 años, fecha relativamente tardía para una sociedad antigua, los textos también nos dicen que hasta los 60 años no empezaba el declive físico y moral.


Gracias a la Universidad de Sevilla donde realice mis primeros estudios de Historia, sobre todo al departamento de Historia Antigua y a la asignatura (Historia del Antiguo Egipto) impartida por los profesores Salvador Ordoñez y César Fornis, basada en las siguiente bibliografía:
J. Assman, Egipto a la luz de una teoría pluralista de la cultura, Madrid 1996
J. Baines- j. Malek, Egipto, Dioses, templos y faraones, Barcelona 1988
F. Cimmino, Vida cotidiana de los egipcios, Madrid 1991
S. Curto, LÀntico Egitto: Società e costume, Torino 1981
S. Donadoni, El hombre egipcio, Madrid 1991
E. Driotom-J. Vandier, Historia de Egipto, Buenos Aires 1962
A. Erman, Life in Ancient Egypt, Nueva York 1971
A. H. Gardiner, El Egipto de los Faraones, Barcelona 1994
N. Grinal, Historia del Antiguo Egipto, Madrid 1996
E. Hornung, Introducción a la egiptología, Madrid 2000

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